|
Las arenas del tiempo habian corrido por varios años ya, desde que habia partido en mi solitario viaje... habia vagado por estas tierras, en busca de mayores conocimientos y poderes, pero también me habia separado de la hermandad que habia ayudado a crear.
ahora, habia regresado, casi sin darme cuenta, las puertas de la ciudad donde nuestros cuarteles recidian, se mostraron ante mi.
Decidi entrar, y ver que sucedía con mi antiguo y querido Menel Ohtar...
Llegué a los cuarteles, todo parecia igual, abrí la puerta.
Una habitacion polvorienta me saludó, la sala de reuniones de mi clan.
-¿Quien esta ahi?- dijo una voz que hacia años, no escuchaba
-Un viejo amigo- dije
-Zeratos- dijo el elfo, vestido en ropajes druidas.
-Ha pasado un tiempo Maestro Naerandil- dije haciendo una reverencia
-Si, como veras, no hay muchos aspirantes, y los miembros del clan, se han mantenido... el cuartel es raramente frecuentado, porque en estos tiempos de paz, no es necesario-
-Ya veo-
-Entoses, regresaste- dijo Naerandil
-Si... pero solo de visita, debo continuar mi viaje-
-Oh es una pena-
-Pero sabes que, reunire a todo elfo de corazon puro que encuentre, y lo enviare con tigo, para que Menel Ohtar se convierta en lo que merece ser-
-Porsupuesto, Zeratos, ahora, vamos al meson, que quiero oir de tus viajes-
Asi partimos, y yo, desde ese momento, comenzé a buscar una elite entre los elfos, dipuestos a llevar el estandarte de Menel Ohtar con ellos
--
Jeje, solo una historiesita. Como sabran, Zeratos abandonó Menel Ohtar, pero igual, voy a tratar de convencer a la mayoria de los elfos que vea para que se unan al clan...
Menel Ohtar por siempre!
|