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Posted: Nov 28 2006, 12:59 PM
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As everyone... As no one ![]() Group: Moderador Posts: 76 Member No.: 358 Joined: 11-November 06 |
Que ve las cosas que ciertos mortales no pueden ver. Y en este llano vacío y rojo, sólo veo esqueletos y sangre, bañados en las más oscuras tiniebla de las lejanas tierras oscuras. Pero lo que vi aquella tarde, donde el sol rojizo quemaba la tierra y el viento levantaba los espíritus no fue una batalla simple, sino una heroica guerra de un sólo hombre. Un hombre y su espada, su sable embullado en carne y gloria, pero que su mano no es capaz de utilizar, donde la traición, el fracaso y el dolor son el tormento de un hombre ya anciano y cansado de esta vida. Hablaba de su traición; sí, él fue traicionado y con él, fue traicionado su reino. Hablaba de fracaso; sí, el fracasó en su intento de restaurar lo que alguna vez perdió y no pudo mantener... Hablaba de dolor; sí, el vive el peor de los dolores, incapaz de morir para saciar tanto dolor y deshonor, fue condenado a la inmortalidad viviendo la eternidad misma jurando que algún día esperaría ver el día en que, con su muerte, extirparía todo sus males en este mundo... haciendo una obra de bien.
Y no hay mejor obra, que acabar con el mismísimo demonio. El hombre se abrió paso entre las llanuras y los bosques secos del este. El olor a muerte y suciedad estaba mucho antes de llegar a las orillas de la costa. El lugar, era vacío, plano y sin vida. Vi que recordó cuando alguna vez, hace más de 40 años había venido a estas tierras, en un joven con esperanza y vigor. Ahora, mirando a la nada, no pudo reconocer el lugar que le dio vida y le brindó las más exquisitas experiencias. Entonces, arrodillado comenzó su oración. Su rostro era senil y cansado, y poseía un color oscuro. Como si el viaje mismo fuese la causa de su vejez. Una barba larga y blanca hasta el pecho tomado por una tela para darle más belleza, y su blanco pelo cubierto por un sombrero oriental. Sus rasgos orientales, con la vejez, hicieron notar más aún su ansiedad, su miedo y sus ojos, su tristeza y la ira envuelta en el claro iris. Pero su cuerpo entero mostraba seguridad, firmeza, templanza. Confiado en que hoy tal vez sería su día, que el honor lo llamaría y lo cubriría con mantas celestiales en el más allá, dispuesto a vivir con los ancestros que él admiró e incluso convivió. Una lágrima brotó de sus ojos y comenzó la marcha, levantándose con sublime marcialidad hacia Estabano, buscando su propia gloria. Estaba sólo y no parecía tener la idea de lo que encontraría en Estebano. Sin embargo se aventuró, esperando no encontrarse con sus amigos... Estabano estaba podrido por dentro y por fuera. Y su Reino era una esquelética ruina reforzada en huesos humanos y elficos. A símbolo de advertencia, en 6 partes del reino se colocó partes humanas del entonces, Rey de Estabano, Joseph. El líder (en ese entonces del castillos) sabía que todavía existían grupos guerrilleros pero indefensos en algún lugar de los bosques y ciudades, y que serían capaces de amotinarse y comenzar una guerra de guerrillas. Ya había perdido alguno de sus hombres. Pero no le interesaba combatir contra tales inofensivas criaturas. Consideraba además, que incluso amotinándose un grupo grande de guerrillas, ellos caerían con el conjuro que él mismo había creado y que poco a poco iba extendiéndose en el reino. Y el pedazo de tierra en general, no le interesaba. Pronto, todos caerían perdiendo el espíritu que luego irían a parar a un prisma que el guardián custodiaba para la invocación de otro demonio... Así que ni el tiempo, ni el grupo de humanos le preocupaban, pues en el entonces, todos caerían de igual manera. ¿Y quién era el líder, que custodiaba el prisma y cuidaba del castillo? ¿Quién era capaz de vivir con tanta despreocupación y poder? Un rostro se asomó aquella noche por el castillo por el ventanal del piso más alto del pilar del castillo. Yo apenas podía distinguir el rostro fundido en las sombras, pero aún así, sabía su nombre. Sabía quién era capaz de mirar en ese lugar a esta hora de la noche, donde la luna manchaba el castillo potenciándolo de un blanco siniestro, como un diamante que inspiraba a las tropas, cargándola de energía bélica y maligna. Su nombre era celles, y era según dicen, amante y escudera de Joseph. Y por causas todavía no explicables, traicionó a su rey y se afilió con ellos, guiados por su maestro. Ella es general, de las tropas y tiene gran poder. Pero ella no está sola... Sin embargo, en esa misma noche en la fiesta de demonios, el samurai llegaba, sin saber lo que le esperaba. En su mano derecha, su sable en el aire, blanco por el reflejo de la luna clara y llena. En la otra, la cabeza todavía humana y bien conservada del rey joseph. Y en su mente, sólo un aire de guerra y venganza... Y en sus labios sólo vociferaba estas palabras... -Zorlack... Zorlack...- |
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Posted: Feb 14 2007, 01:16 AM
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As everyone... As no one ![]() Group: Moderador Posts: 76 Member No.: 358 Joined: 11-November 06 |
El Samurai se abolcó a toda velocidad, olvidando que alguna vez aquellas gloriosas tierras tildadas en sangre negra en tiempos de paz ahora eran habitadas por cientos de drows y bestias oscuras. Sin embargo, su furia se volvió incontrolable y a toda costa comenzó a buscar al mago, haciendoce paso entre las estructuras destruidas del reino, cortando cabezas a su paso, sin misericordia alguna, tratando de llegar lo más pronto posible hacia el castillo y encontrar justo castillo en ella al causante de esta ruina.
Su velocidad era indescriptible, sin siquiera reaccionar, cientos de drows vieron como sus camaradas caían uno a uno sin lograr ver más que una linea que se desmoronaba entre sus filas. Ante el pánico, comenzaron a gritar, a llamar a las armas porque el enemigo se inflitró sin siquiera advertirlo anteriormente. Nadie supo, que ese joven tenía un destino entre sus manos que no podía ser terminado en el lugar donde justamente Joseph murió. Celles, desde el ventanal de la torre, miró estática como la misma roca de la torre, como alguien, y alguien conocido, iba destrozando sus tropas. Cuando al fin pudo reaccionar, a lo único que atinó fue a correr desesperada del combate, huyendo del castillo hacia el norte. No existía Joseph, ni Dios oscuro cercano que quitara el miedo de ver que su muerte se estaba aproximando rapidamente a traves de las calles en dirección hacia ella. Si él llegase a verla, estaba en una desventajosa situación. Un viejo amigo, iría por ella. El ruido de guerra, las sirenas de una batalla inminente comenzó a vibrar por los cielos. Llamando la antención de Zorlack. Sin embargo, cuando fue a mirar lo que ocurría, incluso bajo el umbral de noche, miró como los drows temerarios comenzaron a correr, buscando escondite o simplemente huyendo del reino hacia los bosques. De a poco la poblada ciudad se vio reducida a unos cuantos drows combatienes y cadaveres. En el samurai, una sola cabeza por cortar. Cuando Zorlack bajó suavemente por el cielo y se encontró frente a frente con el samurai, del despejado cielo comenzó a formarse nubes y tras ella, comenzó la lluvia. El samurai se detiene y lo revisa de pies a cabeza, y en un casi intentedible Comun le dice -Eres el heredo del mal, hijo de la desazón. He venido a castigar y a vengar la muerte de mis amigos. Y no pensé que fueras tú el causante-. Zorlack le responde - Viejo compañero, ahora te trae la venganza a este lugar, pero por lo que veo, sólo encuentro ceguera en tus ojos. Este lugar va a ser tu tumba, igual como el del estúpido Rey. Acá ya no hay nada que te ate a este sitió. Y no tienes amigos que te protegan. Yo, el Amo de todo lo Oscuro y Secreto que ahora hay en este lugar, no permitiré que sigas destruyendo lo que estoy creando. Lo siento, incluso por los viejos lazos que alguna vez nos unió, no dejaré que termines lo que estás buscando.- Y así comenzó la batalla... La batalla de un ejercito, del ejercito de un solo hombre... |
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